domingo, 12 de febrero de 2017

UN ESCUADRÓN TRAIDOR

HABRÁ QUE SALIRSE DE LA IGLESIA ADVENTISTAS Y FORMAR GRUPOS SEPARADOS O DE SOSTÉN PROPIO...?

Ez 9:4: "y le, dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella."

Los falsos maestros deben ser rehuidos
Cuando se levantan hombres que pretenden tener un mensaje de Dios, pero que en lugar de luchar contra los principados y potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo constituyen un escuadrón traidor, y vuelven sus armas de combate contra la iglesia militante, temedlos. No llevan las credenciales divinas. Dios no les ha encargado en absoluto un trabajo tal. Quieren derribar lo que Dios anhela restaurar con el mensaje a Laodicea. El hiere sólo para que pueda sanar, y no para hacer perecer. El Señor no confía a ningún hombre un mensaje que desanime y desaliente a la iglesia. El reprueba, reprende, castiga; pero lo hace solamente para poder restaurar y aprobar al fin. ¡Cuánto se alegró mi corazón ante el informe de la Asociación General de que muchos corazones fueron enternecidos y subyugados, de que muchos se humillaron e hicieron confesión eliminando de la puerta del corazón la basura que impedía la entrada del Salvador! ¡Cuánto me alegré al saber que muchos dieron la bienvenida a Jesús como a un huésped permanente! ¿Cómo es que estos panfletos que denuncian a la Iglesia Adventista como Babilonia [veasé el Apéndice.] fueron esparcidos por todas partes, en el tiempo mismo en que la iglesia estaba recibiendo el derramamiento del Espíritu de Dios? ¿Cómo es que los hombres pueden estar tan engañados como para imaginar que el fuerte clamor consiste en llamar a los hijos de Dios a que abandonen la comunión de la iglesia que está gozando de un tiempo de refrigerio? ¡Oh, que estas almas engañadas entren en la corriente, y reciban la bendición, y sean dotadas de poder de lo alto!* TM 22.2

Todo maestro debe ser un alumno a fin de que sus ojos sean ungidos y discierna las evidencias de la verdad de Dios que avanza. Los rayos del Sol de justicia deben brillar en su propio corazón si quiere impartir luz a otros.—The Review and Herald, 18 de febrero de 1890. TM 23.1

Sé que el Señor ama a su iglesia, la cual no ha de ser desorganizada ni dispersada en átomos independientes. No existe la menor lógica en esto ni hay la más mínima evidencia de que ocurrirá tal cosa. Quienes obedezcan este mensaje falso y procuren influir en otros para que también lo acepten, serán engañados y preparados para recibir engaños mayores, y los frutos de sus esfuerzos se reducirán a la nada. 2MS 78.1

Dios posee una iglesia. No es una gran catedral, ni la iglesia oficial establecida, ni las diversas denominaciones; sino el pueblo que ama a Dios y guarda sus mandamientos. “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18:20. Aunque Cristo esté aún entre unos pocos humildes, ésta es su iglesia, pues sólo la presencia del Alto y Sublime que habita la eternidad puede constituir una iglesia. ATO 313.5