jueves, 25 de mayo de 2017

Las creencias religiosas de Donald Trump

Republican U.S. presidential candidate Donald Trump poses for a photo after an interview with Reuters in his office in Trump Tower, in the Manhattan borough of New York City
Donald Trump estaba avergonzado —incluso arrepentido— cuando habló con Paula White horas después de que fuera publicado un video en el que presumía cómo manoseaba a mujeres.
“Lo escuché en su voz”, dijo White, una pastora de Florida quien, fuera de la familia de Trump, es su confidente espiritual más cercana. “Estaba avergonzado”.
En un video de 2005, Trump admite que intentó tener relaciones sexuales con una mujer casada y que puede besar a las mujeres y tocar sus genitales porque él es “una estrella”.
Durante su llamada telefónica con White, el candidato republicano dijo que lamenta sus comentarios y que estaba agradecido por el apoyo que aún tiene de los evangélicos. Horas después se disculpó públicamente en un video que estaba notablemente libre de los usuales rituales que hacen los políticos caídos en desgracia.
Trump no se paró al lado de su esposa Melania. No pidió perdón. No lamentó haber caído bajo la influencia del pecado, pero dijo que con la gracia de Dios y con el apoyo de su familia espera tener una segunda oportunidad. De hecho, Trump no mencionó para nada la fe, ni la familia, ni la reconciliación.
“Si de repente se muestra muy religioso, eso me parecería un espectáculo”, dijo White quien ha conocido a Trump durante 14 años. “Donald nunca ha hablado en público sobre su fe y cuando lo ha intentado, ha sido inútil. Aunque no esté en su lenguaje, no significa que no esté en su corazón”.
Durante la mayor parte de la campaña presidencial de 2016, la religión ha quedado en el último lugar, principalmente porque los nominados de los mayores partidos —Trump y Hillary Clinton— raramente hablan sobre su fe. Trump es un presbiteriano declarado; Clinton, metodista.
Dos tercios de los estadounidenses dicen que es importante que el presidente de Estados Unidos tenga fuertes convicciones religiosas, según un informe del Pew Research Center. Cerca del 40% dicen que ha faltado discusión de la religión en este ciclo electoral.
Más allá de la política de discusiones y de los ataques ad hominem, parece que los estadounidenses quieren saber hacia dónde apuntan las brújulas morales de los candidatos.
Y los intentos de Trump al hablar sobre religión han sido torpes, en el mejor de los casos.
Trump dijo que no pide perdón y que no “trae a Dios al caso” cuando comete errores. Trató de poner dinero en la placa de la comunión y se refirió al sacramento como “mi poco de vino” y “mi pequeña galleta”. Pronunció mal el nombre de un libro de la Biblia y cuando se le preguntó sobre su versículo favorito no respondió o, en una oportunidad, citó el antiguo sistema de venganza del Antiguo Testamento “ojo por ojo”, que específicamente fue condenado por Cristo. (Voltea la otra mejilla, dijo Jesús).  http://www.elpolitico.com/las-creencias-religiosas-de-donald-trump/