Como los argumentos basados en las porciones proféticas resultaban irrefutables, los adversarios trataron de desanimar la investigación de este asunto enseñando que las profecías estaban selladas...
Los ministros y la gente declararon que las profecías de Daniel y el Apocalipsis eran misterios incomprensibles. Pero Cristo había llamado la atención de sus discípulos a las palabras del profeta Daniel relativas a los eventos que debían desarrollarse en tiempo de ellos, y les había dicho: “El que lee, entienda”. Y la aseveración de que el Apocalipsis es un misterio que no se puede entender es rebatida por el título mismo del libro: “Revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto... Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”. Mateo 24:15; Apocalipsis 1:1-3... Ante semejante testimonio de la Inspiración, ¿cómo se atreven los hombres a enseñar que el Apocalipsis es un misterio fuera del alcance del entendimiento humano? Es un misterio revelado, un libro abierto. El estudio del Apocalipsis dirige la mente a las profecías de Daniel, y ambos libros presentan instrucciones de suma importancia, dadas por Dios a los hombres, concernientes a los eventos que han de desarrollarse al fin de la historia de este mundo. A Juan le fueron reveladas escenas de profundo y conmovedor interés acerca de la experiencia de la iglesia. Vio la situación, los peligros, los conflictos y la liberación final del pueblo de Dios. Registra los mensajes finales que han de hacer madurar la mies de la Tierra, ya sea en gavillas para el granero celestial o en manojos para los fuegos de destrucción. Le fueron revelados asuntos de suma importancia, especialmente para la última iglesia, para que los que se volviesen del error a la verdad pudiesen ser instruidos con respecto a los peligros y conflictos que les esperaban. Nadie necesita estar a oscuras en lo que concierne a lo que ha de acontecer en la Tierra. Entonces, ¿por qué existe esta ignorancia general acerca de tan importante porción del Santo Escrito? ¿Por qué es tan universal la falta de voluntad para investigar sus enseñanzas? Es el resultado de un esfuerzo calculado del príncipe de las tinieblas para ocultar a los hombres lo que revela sus engaños. Por esta razón Cristo el Revelador, al prever la guerra que se desataría contra el estudio del Apocalipsis, pronunció una bendición sobre cuantos leyesen, oyesen y guardasen las palabras de la profecía.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 363-390.Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda forma de mal. 1 Tesalonicenses 5: 21-22_ Espacio de análisis de los acontecimientos actuales relacionados con la profecía bíblica
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No están dando el Verdadero FUERTE CLAMOR
Los ministerios adventistas que ignoren este tema no cumplirán con la misión de dar el fuerte clamor final. Emmanuel Vallejos.
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