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jueves, 22 de enero de 2026

Los engaños de los últimos días involucrarán verdades vitales

 

Es claro que nuestro adversario, Satanás, tratará de conmover la fe del pueblo de Dios en la doctrina del Santuario en estos “últimos días”. Elena de White escribió:

“El Salvador predijo que en los últimos días aparecerían falsos profetas que arrastrarían a discípulos tras sí; y también que los que en ese tiempo de peligro debieran permanecer fieles a la verdad que está especificada en el libro del Apocalipsis, tendrían que enfrentarse con errores doctrinales tan sutiles que, de ser posible, engañarían a los mismos escogidos. “Dios hará que todo sentimiento verdadero prevalezca. Satanás puede jugar hábilmente el juego de la vida con muchas almas, y actúa de la manera más disimulada y engañosa para arruinar la fe del pueblo de Dios y desanimarlo... Obra hoy como lo hizo en el cielo: para dividir al pueblo de Dios en la última etapa de la historia de esta Tierra. Busca crear disensión, suscitar contención y discusión y quitar, si fuera posible, los antiguos hitos de verdad confiados al pueblo de Dios. Trata de que parezca como que el Señor se contradice a sí mismo. “Cuando Satanás se presenta como ángel de luz, atrapa almas en sus redes, engañándolas. Hombres que pretenden haber sido enseñados por Dios adoptarán teorías falaces, y al enseñarlas adornarán de tal manera esas falacias que disimularán los engaños satánicos. De esa manera Satanás se introducirá como ángel de luz y tendrá la oportunidad de presentar sus amenas fábulas. “Tendremos que enfrentar a esos falsos profetas. Se esforzarán por engañar a muchos, induciéndolos a aceptar falsas teorías. Muchos pasajes de las Escrituras serán tan mal aplicados que en apariencia esas teorías engañosas estarán basadas en las palabras que Dios ha hablado. Se apropiarán de la preciosa verdad para sostener y establecer el error. Esos falsos profetas, que pretenden ser enseñados por Dios, tomarán preciosos pasajes de las Escrituras que han sido dados para adornar la verdad, y los usarán como vestiduras de justicia para cubrir teorías falsas y peligrosas. Y aun algunos a quienes en tiempos pasados el Señor honró, se apartarán tanto de la verdad que defenderán teorías erróneas concernientes a muchos aspectos de la verdad, incluso la cuestión del Santuario”.—Manuscrito 11, 1906 [la cursiva es nuestra]. Pocas semanas después ella añadió estas palabras acerca de la importancia de la correcta comprensión de esta verdad: “Sé que la cuestión del Santuario, tal cual la hemos sostenido durante tantos años, está basada en la justicia y la verdad. El enemigo es quien desvía las mentes por caminos alternativos. Le agrada cuando los que conocen la verdad se dedican a coleccionar textos para amontonarlos en derredor de teorías erróneas que no tienen base en la verdad. Los pasajes de la Escritura así empleados están mal aplicados; no fueron dados para sostener el error sino para fortalecer la verdad”.—Obreros Evangélicos, 318.

miércoles, 21 de enero de 2026

El Arca y la ley en el santuario celestial


En diferentes ocasiones ella habló y escribió acerca del arca en el Lugar Santísimo del Santuario celestial. Una de esas declaraciones fue hecha en un sermón predicado en Orebro, Suecia, en 1886.

“Los amonesto: no coloquen su influencia contra los mandamientos de Dios. Esa ley es tal como Jehová la escribió en el templo del cielo. El hombre puede hollar su copia terrenal, pero el original se conserva en el arca de Dios en el cielo; y sobre la cubierta de esa arca, precisamente encima de esa ley, está el propiciatorio. Jesús está allí mismo, delante de esa arca, para mediar por el hombre” “Comentarios de Elena G. de White”.—Comentario Bíblico Adventista 1:1123. En 1903 escribió nuevamente de la realidad del Santuario celestial: “Podría decir mucho con respecto al Santuario; del arca que contiene la ley de Dios; de la cubierta del arca, el propiciatorio; de los ángeles a ambos lados del arca; y de otras cosas relacionadas con el Santuario celestial y con el gran Día de la Expiación. Podría decir mucho acerca de los misterios del cielo; pero mis labios están cerrados. No siento inclinación por tratar de describirlos”.—Carta 253, 1903.

martes, 20 de enero de 2026

La realidad del santuario celestial afirmada

Repetidas veces encontramos en los escritos de Elena de White declaraciones acerca de la realidad del Santuario celestial, su moblaje y su servicio. Una de ellas fue escrita en 1880, cuando se refirió a la experiencia de los creyentes adventistas después del chasco:

“En su investigación descubrieron que el Santuario terrenal, edificado por Moisés al mandato de Dios de acuerdo con el modelo que se le mostró en el monte, era un símbolo para ese tiempo, en el cual se presentaban ofrendas y sacrificios; que sus dos lugares santos eran figuras de las cosas celestiales; que Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, es ministro del Santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre ver. Hebreos 9:9; 8:5, 2... “El Santuario celestial, en el cual Jesús ministra en favor de nosotros, es el gran original, del cual el Santuario edificado por Moisés fue una copia... “El esplendor sin par del Santuario terrenal reflejaba ante la vista humana las glorias del templo celestial donde Cristo, nuestro precursor, ministra por nosotros ante el trono de Dios. “Así como en el Santuario terrenal había dos compartimientos, el Santo y el Santísimo, así hay dos lugares santos en el Santuario celestial. Y el arca que contiene la ley de Dios, el altar del incienso y otros instrumentos de servicio que se encontraban en el Santuario terrenal también tienen su contraparte en el Santuario de arriba. En santa visión se le permitió al apóstol Juan entrar en el cielo y allí él contempló el candelabro y el altar del incienso, y cuando ‘el templo de Dios fue abierto’ vio ‘el arca de su pacto’. Apocalipsis 4:5; 8:3; 11:19. “Los que buscaban la verdad encontraron pruebas irrefutables de la existencia de un Santuario en el cielo. Moisés hizo el Santuario terrenal a partir de un modelo que se le mostró. Pablo declara que el modelo es el verdadero Santuario que está en los cielos. Juan testifica que lo vio en el cielo”.—The Spirit of Prophecy 4:260, 261. Con anterioridad ella había escrito especialmente acerca del moblaje: “También se me mostró en la Tierra un Santuario con dos departamentos. Se parecía al del cielo, y se me dijo que era una figura del celestial. Los enseres del primer departamento del Santuario terrestre eran como los del primer departamento del celestial. El velo estaba levantado; miré el interior del Lugar Santísimo y vi que el moblaje era el mismo que el del Lugar Santísimo del Santuario celestial”.—Primeros Escritos, 252.

lunes, 19 de enero de 2026

El ataque a la verdad del santuario


En el momento cuando algunos vieron claramente las demandas de la ley de Dios, y comenzaron a observar el sábado como día de reposo como ella lo requiere, encontraron una fuerte oposición. Acerca de esto y las razones que los impulsaron, Elena de White explica:

“Muchos e intensos fueron los esfuerzos hechos para derribar su fe. Nadie podía dejar de ver que si el Santuario terrenal era una figura o copia del celestial, la ley depositada en el arca en la Tierra era una transcripción exacta de la ley guardada en el arca del cielo; y que aceptar la verdad relativa al Santuario celestial involucraba reconocer las exigencias de la ley de Dios y la obligación de guardar el sábado del cuarto mandamiento. En esto estribaba el secreto de la oposición violenta y resuelta que se le hizo a la exposición armoniosa de las Escrituras que revelaban el ministerio de Cristo en el Santuario celestial”.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 488. No es de extrañarse que quienes en años posteriores apostataran de la Iglesia Adventista usaran la verdad del Santuario como punto de ataque. Esto ocurrió con los Pres. Snook y Brinkerhof, administradores de la Asociación de Iowa, que se apartaron de la iglesia a mediados de 1860, y con D. M. Canright, pastor de influencia que dejó la Iglesia Adventista en 1887 para convertirse en su acerbo enemigo y crítico. No es extraño que las ideas panteístas surgidas a comienzos de ese siglo, expuestas y defendidas tanto por médicos como por pastores, atacaran directamente esta doctrina fundamental. Fue en relación con esto que Elena de White escribiera palabras de advertencia el 20 de noviembre de 1905: “A los médicos misioneros y pastores que han estado bebiendo de los sofismas científicos y las fábulas engañosas contra los cuales han sido advertidos, les digo: Sus almas están en peligro. El mundo debe saber dónde están parados y dónde están parados los adventistas del séptimo día. Dios llama a todos los que han aceptado estos engaños destructores del alma a que no vacilen más entre dos opiniones. Si el Señor es Dios, síganlo. “Satanás, con todas sus huestes, está en el campo de batalla. Los soldados de Cristo deben reunirse en torno del estandarte ensangrentado de Emanuel. En el nombre del Señor, dejen el estandarte negro del príncipe de las tinieblas y tomen posición junto al Príncipe del cielo. “‘El que tiene oídos para oír, oiga’. Lean sus Biblias. Desde un terreno más elevado, bajo la instrucción que me ha sido dada por Dios, presento estas cosas delante de ustedes. Está cercano el tiempo cuando los poderes engañosos de los instrumentos satánicos se desarrollarán plenamente. De un lado está Cristo, a quien le ha sido dado todo poder en el cielo y en la Tierra. Del otro lado está Satanás, que ejerce constantemente su poder para seducir, para engañar con poderosos sofismas espiritualistas, para quitar a Dios del lugar que debiera ocupar en la mente de los hombres. “Satanás se esfuerza constantemente por crear suposiciones fantásticas acerca del Santuario, y degrada las maravillosas representaciones de Dios y el ministerio de Cristo para nuestra salvación en algo que satisfaga a la mente carnal. Elimina su poder rector del corazón de los creyentes, y pone en su lugar teorías fantásticas inventadas para invalidar las verdades de la expiación y destruir nuestra confianza en las doctrinas que hemos considerado sagradas desde que se dio el mensaje del tercer ángel por primera vez. De ese modo extirpa la fe en el mismo mensaje que ha hecho de nosotros un pueblo diferente y que le ha dado significado y poder a nuestra obra”.—Special Testimonies [Testimonios especiales], Serie B, 7:16, 17. Mientras se desarrollaba la crisis panteísta, Elena de White, que asistía a una sesión del Congreso de la Asociación General de 1905, expresó en palabras significativas para nosotros hoy: “En el futuro surgirán engaños de toda clase, y necesitamos terreno sólido para nuestros pies. Necesitamos columnas sólidas para la edificación. Ni un alfiler ha de ser quitado de lo que el Señor ha establecido. El enemigo introducirá falsas teorías, tales como la doctrina de que no hay Santuario. Este es uno de los puntos que inducirán a apartarse de la fe. ¿Dónde podremos encontrar seguridad si no es en las verdades que el Señor nos ha estado dando en los últimos 50 años?”—El otro poder, 53. Elena de White declaró que las ideas panteístas, tan ardientemente defendidas por algunos, “expulsarían a Dios” e invalidarían la verdad del Santuario.—Special Testimonies, Serie B, 7:16. Aproximadamente por ese mismo tiempo uno de nuestros pastores, a quien identificaremos como “pastor G”, expuso la idea de que cuando Cristo regresó al cielo, después de su ministerio en la Tierra, fue a la presencia de Dios, y que donde Dios está debe ser un Lugar Santísimo; por tanto, el 22 de octubre de 1844 no se produjo su entrada en el Lugar Santísimo del Santuario celestial como creemos y enseñamos. Estos dos conceptos, ambos contrarios a la doctrina del Santuario que sostenemos, indujeron a Elena de White a referirse varias veces a la solidez e integridad de este punto de fe. En 1904 escribió: “Ellos [los hijos de Dios] no deben inducir a nadie a dudar acerca de la personalidad distintiva de Dios, o en cuanto al Santuario y su servicio, por medio de sus palabras o hechos. “Todos necesitamos tener en mente el tema del Santuario. Dios prohíbe que la charla que procede de labios humanos cercene la creencia de nuestros hermanos en la verdad de que hay un Santuario en el cielo, y de que un modelo de ese Santuario se construyó una vez en esta Tierra. El Señor desea que su pueblo se familiarice con ese modelo, teniendo en mente el Santuario celestial donde Dios es todo y está en todo. Debemos mantener nuestra mente vigorizada por la oración y el estudio de la Palabra de Dios, de modo que podamos captar estas verdades”.—Carta 233, 1904.

domingo, 18 de enero de 2026

El santuario y el sábado


En el contexto de una revelación acerca del Santuario celestial se confirmó la verdad del sábado, y eso fue en la visión que se le dio a Elena de White el 3 de abril de 1847 en el hogar de los Hnos. Howland, en Topsham, Maine. Esto es lo que ella escribió:

“Sentimos un inusual espíritu de oración, y mientras orábamos el Espíritu Santo descendió sobre nosotros. Estábamos muy felices. Pronto perdí noción de las cosas terrenas y quedé arrobada en una visión de la gloria de Dios. Vi a un ángel que volaba con presteza hacia mí. Me llevó rápidamente de la Tierra a la santa ciudad, donde vi un templo en el que entré. Antes de llegar al primer velo pasé por una puerta. Ese velo se levantó y entré en el Lugar Santo, donde vi el altar del incienso, el candelabro de siete lámparas y la mesa con los panes de la proposición. Después de ver la gloria del Lugar Santo, Jesús levantó el segundo velo y pasé al Lugar Santísimo. “En el Santísimo vi un arca, cuya cubierta y cuyos lados estaban recubiertos de oro purísimo. En cada extremo del arca había un hermoso querubín con sus alas extendidas sobre el arca. Sus rostros estaban frente a frente y miraban hacia abajo. Entre los ángeles había un incensario de oro, y sobre el arca, donde estaban los ángeles, un resplandor sumamente luminoso que se semejaba a un trono donde mora Dios. Junto al arca estaba Jesús, y, cuando las oraciones de los santos llegaban a él, el humo del incienso surgía del incensario y Jesús ofrecía a su Padre esas oraciones con el humo del incienso. Dentro del arca estaba el vaso de oro con el maná, la florida vara de Aarón y las tablas de piedra, que se plegaban la una sobre la otra como las hojas de un libro. Jesús las abrió, y vi en ellas los Diez Mandamientos escritos por el dedo de Dios. En una tabla había cuatro, y en la otra seis. Los cuatro de la primera brillaban más que los otros seis. Pero el cuarto, el mandamiento del sábado, brillaba más que todos; porque el sábado fue puesto aparte para que se lo guardara en honor del santo nombre de Dios. El santo sábado resplandecía; lo circuía un nimbo de gloria. Vi que el mandamiento del sábado no estaba clavado en la cruz, pues de haberlo estado, también lo hubieran estado los otros nueve, y tendríamos libertad para violarlos todos, así como el cuarto. Vi que, por ser Dios inmutable, no había cambiado el día de descanso”.—Primeros Escritos, 32, 33.

sábado, 17 de enero de 2026

Cristo en Su Santuario

 

El fin de los 2.300 días

Entre las profecías que constituían el fundamento del despertar adventista de la década de 1830 y comienzos de 1840 estaba la de (Daniel 8:14): “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”. Elena de White, que pasó por la experiencia de esos años, explica cuál fue la aplicación que se le dio a esta profecía:

“En común con el resto del mundo cristiano, los adventistas creían entonces que la Tierra, o alguna parte de ella, era el Santuario. Entendían que la purificación del Santuario era la purificación de la Tierra por medio del fuego del último gran día, y que ello se verificaría en la segunda venida. De ahí que concluyeran que Cristo volvería a la Tierra en 1844”.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 461. Este período profético terminó el 22 de octubre de 1844. La desilusión de los que esperaban encontrar a su Señor en ese día fue muy grande. Hiram Edson, un diligente estudioso de la Biblia que vivía en el Estado de Nueva York, describe lo que ocurrió con el grupo de creyentes del cual él formaba parte: “Nuestras expectativas iban en aumento mientras esperábamos la llegada de nuestro Señor, hasta que el reloj marcó las doce a medianoche. El día había pasado, y nuestro chasco llegó a ser una certeza. Nuestras más caras esperanzas y expectativas fueron barridas, y nos sobrevino un deseo de llorar como nunca antes habíamos experimentado. La pérdida de todos los amigos terrenales no se hubiera comparado con lo que sentimos entonces. Lloramos y lloramos hasta que el día amaneció... “Me decía a mí mismo: ‘Mi experiencia adventista ha sido la más brillante de toda mi vida cristiana... ¿Ha fallado la Biblia? ¿No hay Dios, ni cielo, ni ciudad de oro, ni paraíso? ¿Es todo nada más que una fábula astutamente inventada? ¿No hay realidad detrás de nuestras más caras esperanzas y expectativas?...’ “Comencé a sentir que podría haber luz y ayuda para nosotros en nuestro dolor. Dije a algunos de los hermanos: ‘Vayamos al granero’. Entramos en éste, cerramos las puertas y nos arrodillamos delante del Señor. Oramos fervientemente porque sentíamos nuestra necesidad. Continuamos en ferviente oración hasta que recibimos del Espíritu la certeza de que nuestras oraciones habían sido aceptadas y de que se nos daría luz; la razón de nuestro chasco sería explicada en forma clara y satisfactoria. “Después del desayuno dije a uno de mis hermanos: ‘Vayamos a ver y animar a algunos de nuestros hermanos’. Salimos, y mientras pasábamos por un gran campo, fui detenido en medio de él. El cielo pareció abrirse ante mi vista, y vi definida y claramente que en vez de que nuestro Sumo Sacerdote saliese del Lugar Santísimo del Santuario celestial para venir a esta Tierra en el décimo día del mes séptimo, al fin de los 2.300 días, había entrado por primera vez, en ese día, en el segundo departamento de ese Santuario, y que tenía una obra que realizar en el Lugar Santísimo antes de venir a la Tierra; que había venido a las bodas o, en otras palabras, al Anciano de días, para recibir el reino, el dominio y la gloria; y que debíamos esperar su retorno de las bodas. Entonces mi mente fue dirigida al (capítulo 10) del Apocalipsis, donde pude ver que la visión había hablado y no había mentido”.—Manuscrito inédito publicado parcialmente en la The Review and Herald, 23 de junio de 1921. A esto le siguió una cuidadosa investigación de los pasajes de las Escrituras referentes al tema -particularmente de la Epístola a los Hebreos- por parte de Hiram Edson y dos de sus más cercanos colaboradores: un médico, el Dr. F. B. Hahn, y un maestro, O. R. L. Crosier. El resultado de estos estudios conjuntos fue registrado por Crosier y publicado primero en The Day Dawn [El Amanecer del Día], un periódico de circulación limitada, y luego reescrito y ampliado se publicó en un número especial del.—Day-Star [Estrella Matutina], 7 de febrero de 1846. Esta era la revista adventista de mayor circulación, y se publicaba en Cincinnati, Ohio. Por este medio se alcanzó a un buen número de creyentes adventistas desilusionados. La presentación, un tanto extensa pero bien cimentada en las Escrituras, infundió esperanza y ánimo a los corazones de estos hermanos, puesto que mostraba claramente que el Santuario que debía ser purificado al fin de los 2.300 días estaba en el cielo, y no en la Tierra como lo habían creído antes. Elena de White, en una declaración escrita el 21 de abril de 1847, expresó lo siguiente en respaldo del artículo de Crosier acerca del Santuario: “El Señor me mostró en visión, hace más de un año, que el Hno. Crosier tenía la verdadera luz en cuanto a la purificación del Santuario... y que era su voluntad que el Hno. Crosier escribiera la explicación que nos había dado en el. Day-Star Extra, 7 de febrero de 1846. Me siento plenamente autorizada por el Señor para recomendar ese Extra a cada santo”.—A Word to the Little Flock, 12. Posteriormente escribió acerca del rápido desarrollo de la comprensión de esta doctrina que siguió al chasco: “El transcurso del tiempo en 1844 fue un período de grandes eventos, los cuales abrieron ante nuestros asombrados ojos la purificación del Santuario, hecho que se está verificando en el cielo y tiene una definida relación con el pueblo de Dios en la Tierra” (Manuscrito 13, 1889; publicado en El otro poder, 30).

viernes, 16 de enero de 2026

Todo el universo declara que Dios es amor

  Todo el universo declara que Dios es amor

El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está purificado. La misma pulsación de armonía y de gozo late en toda la creación. De Aquel que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo más imperceptible hasta el mundo más vasto, todas las cosas animadas e inanimadas, declaran en su belleza sin mácula y en júbilo perfecto, que Dios es amor.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 737 (1911).

jueves, 15 de enero de 2026

Queda siempre un infinito más allá

 

Se desarrollará toda facultad y toda aptitud aumentará. Se impulsarán las mayores empresas, se lograrán las más elevadas aspiraciones y se realizarán las mayores ambiciones. Y aún se levantarán nuevas alturas a las cuales llegar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades que comprender, nuevos objetos que despertarán las facultades del cuerpo, la mente y el alma.—La Educación, 307 (1903).

No importa cuán lejos podamos avanzar en el conocimiento de la sabiduría y el poder de Dios, siempre queda un infinito más allá.—The Review and Herald, 14 de septiembre de 1886. Todo el amor paterno que se haya transmitido de generación a generación por medio de los corazones humanos, todos los manantiales de ternura que se hayan abierto en las almas de los hombres, son tan solo como una gota del ilimitado océano, cuando se comparan con el amor infinito e inagotable de Dios. La lengua no lo puede expresar, la pluma no lo puede describir. Podéis meditar en él cada día de vuestra vida; podéis escudriñar las Escrituras diligentemente a fin de comprenderlo; podéis dedicar toda facultad y capacidad que Dios os ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y aun queda su infinidad. Podéis estudiar este amor durante siglos, sin comprender nunca plenamente la longitud y la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios al dar a su Hijo para que muriese por el mundo. La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente.—Joyas de los Testimonios 2:337 (1889).

miércoles, 14 de enero de 2026

Nuestro gozo aumentará constantemente


Hay misterios en el plan de la redención: la humillación del Hijo de Dios, para que fuese hallado como hombre, el admirable amor y la condescendencia del Padre al entregar a su Hijo; y esos misterios constituyen temas de continuo asombro para los ángeles celestiales [...]. Constituirán el estudio de los redimidos a través de las edades eternas. A medida que contemplen la obra de Dios en la creación y la redención, nuevas verdades se revelarán continuamente a su mente asombrada y deleitada. Y a medida que vayan aprendiendo más y más de la sabiduría, el amor y el poder de Dios, su mente se irá ampliando constantemente y su gozo aumentará de continuo.—Joyas de los Testimonios 2:307 (1889).

Y a medida que los años de la eternidad transcurran, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, así también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más sepan los hombres acerca de Dios, tanto más admirarán su carácter. A medida que Jesús les descubra la riqueza de la redención y los hechos asombrosos del gran conflicto con Satanás, los corazones de los redimidos se estremecerán con gratitud siempre más ferviente, y con arrebatadora alegría tocarán sus arpas de oro; y miríadas de miríadas y millares de millares de voces se unirán para engrosar el potente coro de alabanza.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 736-737 (1911).

martes, 13 de enero de 2026

Se explican las perplejidades de la vida


Entonces serán aclaradas todas las perplejidades de la vida. Donde a nosotros nos pareció ver solo confusión y chasco, propósitos quebrantados y planes desbaratados, se verá un propósito grande, dominante, victorioso, y una armonía divina.—La Educación, 305 (1903).

Allí Jesús nos guiará junto a la corriente viva que fluye del trono de Dios y nos explicará las oscuras providencias a través de las cuales nos condujo en esta tierra a fin de perfeccionar nuestros caracteres.—Testimonies for the Church 8:254 (1904). Todo lo que nos dejó perplejos en las providencias de Dios quedará aclarado en el mundo venidero. Las cosas difíciles de entender hallarán entonces su explicación. Los misterios de la gracia nos serán revelados. Donde nuestras mentes finitas discernían solamente confusión y promesas quebrantadas, veremos la más perfecta y hermosa armonía, Sabremos que el amor infinito ordenó los incidentes que nos parecieron más penosos. A medida que comprendamos el tierno cuidado de Aquel que hace que todas las cosas obren conjuntamente para nuestro bien, nos regocijaremos con gozo inefable y rebosante de gloria.—Joyas de los Testimonios 3:433 (1909).

lunes, 12 de enero de 2026

Se repasa la historia sagrada

 

La multitud de los redimidos viajará de un mundo a otro, y mucho de su tiempo será empleado en escudriñar los misterios de la redención.—Comentario Bíblico Adventista 7:1001 (1886).

Los temas de la redención llenarán los corazones y las mentes y las lenguas de los redimidos a través de las edades eternas. Entenderán las verdades que Cristo anheló abrir ante sus discípulos, pero que ellos no tenían fe para entender. Eternamente irán apareciendo nuevas visiones de la perfección y la gloria de Cristo. Durante los siglos interminables, el fiel padre de familia sacará de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 104 (1900). Entonces se abrirá ante él el curso del gran conflicto que se originó antes de que empezara a existir el tiempo y que no ha de terminar sino hasta que el tiempo termine. Será manifestada la historia del comienzo del pecado; de la fatal mentira y su perversa obra; de la verdad que, sin desviarse de lo recto, ha hecho frente al error y ha vencido. Será descorrido el velo que se interpone entre el mundo visible y el invisible, y se revelarán cosas maravillosas.—La Educación, 304 (1903). Aunque las aflicciones, las penas y las tentaciones terrenales hayan concluido, y aunque la causa de ellas haya sido suprimida, el pueblo de Dios tendrá siempre un conocimiento claro e inteligente de lo que costó su salvación [...]. Nuestro Redentor llevará siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 709, 732 (1911).

domingo, 11 de enero de 2026

Alabando a Dios con música perfecta y melodiosa



Habrá allí música y canto tales como, salvo en las visiones de Dios, ningún mortal ha oído ni concebido ninguna mente [...].
El canto que cantarán los redimidos, el canto de su experiencia, declarará la gloria de Dios: “¡Grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de los siglos! ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? porque tú solo eres santo”. Apocalipsis 15:3-4 (VM).—La Educación, 308-308 (1903). Hay un ángel que siempre guía, que toca primero el arpa y da el tono; luego todos se unen para producir la rica y perfecta música del cielo. Es indescriptible esa melodía celestial y divina.—Joyas de los Testimonios 1:46 (1857). No como varón de dolores, sino como glorioso y triunfante rey estará sobre el monte de las Olivas mientras que los aleluyas hebreos se mezclen con los hosannas gentiles, y las voces de la grande hueste de los redimidos hagan resonar esta aclamación: Coronadle Señor de todos.—El Deseado de Todas las Gentes, 769-770 (1898).

sábado, 10 de enero de 2026

Dando testimonio ante los seres no caídos



“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir”. Mateo 20:28. La obra de Cristo en la tierra es su obra en el cielo, y la recompensa que recibiremos por trabajar para él en este mundo, será el mayor poder y más amplio privilegio de trabajar con él en el mundo venidero. “Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios”. Isaías 43:12. Esto también seremos en la eternidad.
¿Por qué se permitió que la gran controversia continuase a través de los siglos? ¿Por qué no se suprimió la existencia de Satanás al comienzo mismo de su rebelión? Para que el universo se convenciese de la justicia de Dios en su trato con el mal; para que el pecado recibiese condenación eterna. En el plan de salvación hay alturas y profundidades que la eternidad misma nunca puede agotar, maravillas que los ángeles desearían penetrar con la mirada. De todos los seres creados, solo los redimidos han conocido por experiencia el conflicto real con el pecado; han trabajado con Cristo, y, cosa que ni los ángeles podrían hacer, han participado de sus sufrimientos; ¿no tendrán acaso algún testimonio acerca de la ciencia de la redención, algo que sea de valor para los seres no caídos?—La Educación, 308 (1903).

viernes, 9 de enero de 2026

Compañerismo con los ángeles y con los fieles de todas las edades

 

Todo redimido comprenderá la obra de los ángeles en su propia vida. ¡Qué sensación le producirá conversar con el ángel que fue su guardián desde el primer momento; que vigiló sus pasos y cubrió su cabeza en el día de peligro; que estuvo con él en el valle de la sombra de muerte, que señaló su lugar de descanso, que fue el primero en saludarle en la mañana de la resurrección, y conocer por medio de él la historia de la interposición divina en la vida individual, de la cooperación celestial en todo trabajo en favor de la humanidad!—La Educación, 305 (1903).

De qué peligros, vistos o no vistos, hayamos sido salvados por la intervención de los ángeles, no lo sabremos nunca hasta que a la luz de la eternidad veamos las providencias de Dios.—El Deseado de Todas las Gentes, 207 (1898). Los sentimientos de amor y simpatía que el mismo Dios implantó en el alma, se desahogarán del modo más completo y más dulce. El trato puro con seres santos, la vida social y armoniosa con los ángeles bienaventurados y con los fieles de todas las edades que lavaron sus vestiduras y las emblanquecieron en la sangre del Cordero, los lazos sagrados que unen a “toda la familia en los cielos, y en la tierra” (Efesios 3:15, VM)—todo eso constituye la dicha de los redimidos.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 735-736 (1911).

jueves, 8 de enero de 2026

Comunión con el padre y el hijo

 

El pueblo de Dios tiene el privilegio de tener comunión directa con el Padre y el Hijo [...]. Le veremos cara a cara, sin velo que nos lo oculte.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 735 (1911).

Habitaremos siempre con él y gozaremos de la luz de su precioso semblante. Mi corazón salta de gozo ante tan alentadora perspectiva.—En Lugares Celestiales, 354 (1856). El cielo es donde Cristo está. Para quienes aman a Cristo, el cielo no sería cielo si él no estuviera allí.—Manuscrito 41, 1896. Habrá una relación íntima y tierna entre Dios y los santos resucitados.—El Deseado de Todas las Gentes, 558 (1898). Arrojando a los pies del Redentor las coronas que él ha colocado en nuestras cabezas, y tocando nuestras arpas doradas, llenaremos todo el cielo con alabanzas a Aquel que está sentado sobre el trono.—Testimonies for the Church 8:254 (1904). Si durante esta vida son leales a Dios, al fin “verán su cara; y su nombre estará en sus frentes”. Apocalipsis 22:4. ¿Qué es la felicidad del cielo si no es ver a Dios? ¿Qué mayor gozo puede obtener el pecador salvado por la gracia de Cristo que el de mirar el rostro de Dios y conocerle como Padre?—Joyas de los Testimonios 3:266 (1904).

miércoles, 7 de enero de 2026

No hay tentaciones ni pecado

Ningún árbol del conocimiento del bien y del mal ofrecerá oportunidad a la tentación. No hay allí tentador ni posibilidad de injusticia.—La Educación, 291-292 (1903).

Oí exclamaciones de triunfo de parte de los ángeles y de los santos redimidos, que resonaban como diez mil instrumentos musicales, porque ya Satanás no los molestaría ni los tentaría más, y porque los habitantes de los otros mundos habían sido librados de él y de sus tentaciones.—La Historia de la Redención, 436 (1858).

martes, 6 de enero de 2026

La atmósfera pacífica y amante del cielo

 

La paz y la armonía de los atrios celestiales no serán contaminadas por la presencia de alguien que sea descortés o rudo.—The Signs of the Times, 140 (1904).

En el cielo todo es noble y elevado. Todos buscan el interés y la felicidad de otros. Ninguno se dedica a velar por sí mismo y a cuidarse a sí mismo. El principal gozo de todos los seres santos es presenciar el gozo y la felicidad de aquellos que los rodean.—Testimonies for the Church 2:239 (1869). Me pareció estar allí donde todo era paz, donde jamás pueden entrar los conflictos tormentosos de la tierra; a saber, en el cielo, un reino de justicia donde están congregados todos los santos y puros y bienaventurados, diez mil veces diez mil y miles de miles, viviendo y caminando en intimidad feliz y pura, alabando a Dios y al Cordero que está sentado en el trono. Sus voces estaban en perfecta armonía. Nunca se hacen daño unos a otros. Los príncipes del cielo, los potentados de este poderoso reino, solo son rivales en el bien, en buscar la felicidad y el gozo mutuos. El mayor allí es el menor en autoestima, y el menor es el mayor en su gratitud y en su riqueza de amor. No hay errores oscuros que nublen el intelecto. La verdad y el conocimiento—claros, vigorosos y perfectos—han ahuyentado toda duda, y ninguna penumbra de duda arroja su sombra funesta sobre sus felices habitantes. No hay voces de contienda que contaminen la dulce y perfecta paz del cielo. Sus habitantes no conocen tristeza, ni dolor, ni lágrimas. Todo está en perfecta armonía, en perfecto orden y en perfecta bienaventuranza [...]. El cielo es un hogar donde la simpatía mora en cada corazón y es expresada en cada mirada. Allí reina el amor. No hay elementos desagradables, ni discordia o contenciones o guerra de palabras.—Manuscript Releases 9:104-105 (1882).

Los engaños de los últimos días involucrarán verdades vitales

  Es claro que nuestro adversario, Satanás, tratará de conmover la fe del pueblo de Dios en la doctrina del...