jueves, 5 de febrero de 2026

Capítulo 3—El evangelio en tipos y antitipos*[Nota: “Tipo” = figura, modelo. “Antitipo” = realidad (última). El servicio del Santuario terrenal era un tipo del servicio en el Santuario celestial; aquel prefiguraba la realidad de este.]

 

Salomón ejecutó sabiamente el plan de erigir un templo para el Señor, como David lo había deseado por tanto tiempo. Durante siete años Jerusalén se vio llena de obreros activamente ocupados en nivelar el sitio escogido, construir vastos muros de contención, echar amplios cimientos de “piedras grandes, piedras costosas... y piedras labradas” (1 Reyes 5:17), dar forma a las pesadas maderas traídas de los bosques del Líbano y erigir el magnífico Santuario.

Simultáneamente con la preparación de la madera y las piedras, a la cual muchos millares dedicaban sus energías, constantemente progresaba la elaboración de los muebles para el templo bajo el liderazgo de Hiram de Tiro, “un hombre hábil y entendido... el cual” sabía “trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en azul, en lino y en carmesí”. 2 Crónicas 2:13, 14.

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