Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:14. Siendo que el plan de redención comienza y termina con un don, así también debemos compartirlo. El mismo espíritu de sacrificio que compró la salvación para nosotros, habitará en el corazón de los que llegan a ser partícipes del don celestial. El apóstol Pedro recomienda: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. 1 Pedro 4:10. Al enviarlos, Jesús dijo a sus discípulos: “De gracia recibisteis, dad de gracia”. Mateo 10:8. El que está en completa afinidad con Cristo, no puede albergar exclusivismo ni egoísmo. Quien bebe del agua de la vida hallará “en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Juan 4:14. El creyente que tiene el Espíritu de Cristo es como un manantial refrescante que pone esta agua al alcance de los que están a punto de perecer en el desierto. El mismo espíritu de amor y sacrificio personal que hubo en Cristo fue el que impulsó a Pablo en su amplio ministerio. Dijo: “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor”. Romanos 1:14. “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada la gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”. Efesios 3:8. El Señor dispuso que su iglesia refleje al mundo la plenitud y la eficacia que hallamos en él. Constantemente estamos recibiendo los dones de la liberalidad divina, y, al impartirlos, representamos al mundo el amor y la beneficencia de Cristo. Mientras todo el cielo está en actividad, enviando mensajeros a todas partes de la tierra con el propósito de promover la obra de la redención, la iglesia del Dios viviente debería actuar como colaboradora de Jesús. Somos parte de su cuerpo místico, y él es la cabeza que controla todos sus miembros. En su infinita misericordia, Jesús mismo está obrando en el corazón humano, en el que realiza transformaciones tan sorprendentes que los ángeles lo observan con asombro y alegría.—The Review and Herald, 24 de diciembre de 1908
Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda forma de mal. 1 Tesalonicenses 5: 21-22_ Espacio de análisis de los acontecimientos actuales relacionados con la profecía bíblica
sábado, 11 de enero de 2020
DEVOCIONAL RECIBIRÉIS PODER "Agua viva para compartir", 11 de enero
Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:14. Siendo que el plan de redención comienza y termina con un don, así también debemos compartirlo. El mismo espíritu de sacrificio que compró la salvación para nosotros, habitará en el corazón de los que llegan a ser partícipes del don celestial. El apóstol Pedro recomienda: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. 1 Pedro 4:10. Al enviarlos, Jesús dijo a sus discípulos: “De gracia recibisteis, dad de gracia”. Mateo 10:8. El que está en completa afinidad con Cristo, no puede albergar exclusivismo ni egoísmo. Quien bebe del agua de la vida hallará “en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Juan 4:14. El creyente que tiene el Espíritu de Cristo es como un manantial refrescante que pone esta agua al alcance de los que están a punto de perecer en el desierto. El mismo espíritu de amor y sacrificio personal que hubo en Cristo fue el que impulsó a Pablo en su amplio ministerio. Dijo: “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor”. Romanos 1:14. “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada la gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”. Efesios 3:8. El Señor dispuso que su iglesia refleje al mundo la plenitud y la eficacia que hallamos en él. Constantemente estamos recibiendo los dones de la liberalidad divina, y, al impartirlos, representamos al mundo el amor y la beneficencia de Cristo. Mientras todo el cielo está en actividad, enviando mensajeros a todas partes de la tierra con el propósito de promover la obra de la redención, la iglesia del Dios viviente debería actuar como colaboradora de Jesús. Somos parte de su cuerpo místico, y él es la cabeza que controla todos sus miembros. En su infinita misericordia, Jesús mismo está obrando en el corazón humano, en el que realiza transformaciones tan sorprendentes que los ángeles lo observan con asombro y alegría.—The Review and Herald, 24 de diciembre de 1908
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Abril—El remedio de Dios para el pecado
El salvador de los hombres, Mas él herido fue por nuest...
-
¿Qué ocurrió realmente con Sodoma y Gomorra? ¿Por qué Dios destruyó estas ciudades? ¿Qué dice la Biblia sobre su pecado, su juicio y las ad...
-
¿Qué podemos aprender de la mujer de Lot y de su decisión de mirar atrás? Su historia, registrada en Génesis 19, contiene una poderosa ens...
-
LOS APÓSTATAS DE LA IGLESIA | PASTOR ANDRÉS PORTES | A&R CANAL – SERMONES ADVENTISTAS** ¿Qué es la apostasía dentro de la iglesia? ¿Có...
-
¿Realmente sabemos cuándo comenzó el tiempo del fin? ¿Qué dice la Biblia acerca de las señales que anuncian los últimos acontecimientos de ...
-
¿De quién estamos reflejando el carácter? ¿Nuestra manera de vivir demuestra que somos verdaderamente hijos de Dios? En este poderoso sermó...
-
CÓMO SERÁ AQUEL Dia | PASTOR ANDERS PORTES - A&R CANAL SERMONES ADVENTISTAS Descripción (YouTube) ¿Cómo será aquel día? En este mensaje...
-
¿Cómo saber si un ministerio realmente viene de Dios? El éxito no siempre se mide por multitudes, seguidores, reconocimiento o aplausos. L...
-
En este episodio de Me Gustaría Saber, de SUMtv Latino, los pastores Esteban Bohr, Luis Fernando Manrique y David Salazar responden una imp...
-
2 de septiembre de 2026 Por Andy Roman 3 comentarios El 1 de septiembre de 2026, el com...
No hay comentarios:
Publicar un comentario