El
tiempo de angustia, que irá en aumento hasta el fin, está a las
puertas. No tenemos tiempo que perder. El mundo está agitado con el
espíritu de guerra. Las profecías del capítulo once de Daniel casi han
alcanzado su cumplimiento final.—The Review and Herald, 24 de noviembre de 1904.
El tiempo de angustia—angustia como no ha habido desde que hubo nación (Daniel 12:1)—es
inminente, y nos encontramos como las vírgenes dormidas. Debemos
despertar y pedirle al Señor Jesús que nos sostenga con su brazos
eternos y nos lleve a través del tiempo de prueba que está ante
nosotros.—Manuscript Releases 3:305 (1906).
El
mundo se está volviendo más y más anárquico. Pronto una gran angustia
sobrecogerá a las naciones, una angustia que no cesará hasta que Jesús
venga.—The Review and Herald, 11 de febrero de 1904.
Estamos en vísperas del tiempo de angustia y nos esperan dificultades apenas sospechadas.—Joyas de los Testimonios 3:306 (1909).
Nos
hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. En rápida
sucesión se seguirán unos a otros los castigos de Dios: incendios e
inundaciones, terremotos, guerras y derramamiento de sangre.—La Historia de Profetas y Reyes, 208 (1914).
Tiempos tormentosos están delante de nosotros, pero no profiramos una palabra de descreimiento o desánimo.—Servicio Cristiano Eficaz, 169 (1905).
No hay comentarios:
Publicar un comentario