domingo, 11 de noviembre de 2012

CADA DIA CON DIOS.Ellen g white,

 
TODA VERDAD PROCEDE DE CRISTO

Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz. Luc. 8: 16.

No debemos seguir a los seres humanos. Cristo es nuestro Conductor. En todo momento, en todo lugar, en toda necesidad, descubriremos que él es un pronto auxilio para nosotros. Puesto que hay quienes profesan ser cristianos y que deshonran a Cristo mediante sus pensamientos, palabras y hechos, debemos dar una evidencia más definida que nunca de nuestra perfecta relación con él. Debemos avanzar iluminados por la luz de su rostro. Podemos demostrar que Cristo es luz, y que en él no hay tinieblas. Si queremos dejarnos guiar por él, nos llevará desde las profundidades del pecado hasta las más elevadas alturas de la gracia. No debemos oscurecer nuestras vidas al hablar de nuestras propias imperfecciones o las de los demás. Debemos ser luces en...
el Señor, en el pleno sentido de la palabra.
De Cristo procede toda verdad. Sin Cristo, la ciencia desvía y la filosofía es insensatez. Los que se hallan separados del Salvador propondrán teorías que se originan en el impío enemigo. La vida de Cristo contrasta con toda falsa ciencia, toda teoría errónea y todo método que desvía.
Surgirán profesos seguidores de Cristo con teorías que no se fundan en la Palabra de Dios. Debemos mantener en alto el estandarte que lleva esta inscripción: "Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús". Debemos conservar hasta el mismo fin la confianza que tuvimos al principio. Nadie se atreva a diluir la verdad mezclándola con sofismas. Nadie trate de derribar el fundamento de nuestra fe, o de malograr el modelo que se nos ha dado, mediante la introducción en el tejido de hebras de fabricación humana. Ni una sola hebra de panteísmo se debe introducir en la trama. El sensualismo, ruinoso para el alma y el cuerpo, es siempre el resultado de la introducción de estas hebras en la trama.
"Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis" (1 Tes. 5: 8) (Carta 249, del 11 de noviembre de 1903, dirigida a P. T. Magan y E. A. Sutherland, educadores que desempeñaron un papel importante en la fundación del Colegio Misionero Emanuel). 325