Los banqueros y sus multinacionales han implantado de facto una dictadura mundial del pensamiento único; ellos deciden en cada momento qué es lo “políticamente correcto” y determinan en cada caso la “razón de Estado”. Los políticos, jueces, militares y periodistas de niveles altos son sus subordinados y se limitan a transmitir ese “pensamiento único” y ejecutar sus órdenes. Pero si se quiere que la uniformidad social y la estandarización cultural sea completa, es preciso construir también un referente espiritual unificado. De eso también se ocupa la abultada nómina de científicos y técnicos al servicio de la elite globalista.http://www.elevangelioeterno.com/
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