
El enfrentamiento entre el Papa León XIV y el Presidente Donald Trump por las acciones militares en Irán y las tensiones en Venezuela ha puesto al mundo en rumbo de colisión entre la autoridad moral y el poder estatal. Mientras el Papa condena los conflictos, Donald Trump los defiende como necesarios. Detrás de todo esto subyace una lucha por definir quién define el bien y el mal en la guerra: ¿la voz de la Iglesia o la autoridad del Estado? Estos conflictos se han convertido en un histórico enfrentamiento global entre el poder espiritual y el político.
El obispo Robert Barron es miembro de la Comisión de Libertad Religiosa de Trump, lo que significa que participa directamente en el asesoramiento al gobierno federal sobre cuestiones relacionadas con la libertad religiosa, las políticas públicas y el papel de la fe en la vida estadounidense. El 20 de abril de 2026, el obispo Barron emitió una declaración en la que abordó las tensiones entre el papa León XIV y Donald Trump, haciendo referencia al Catecismo de la Iglesia Católica como guía para definir la relación adecuada entre el papado y la presidencia en el futuro .
El obispo Robert Barron hizo la siguiente declaración:
• “Existe una forma de superar la absurda y profundamente divisiva ‘guerra’ entre el Presidente y el Papa, que ha sido avivada con entusiasmo por la prensa. Y se indica en el Catecismo de la Iglesia Católica, concretamente en el párrafo 2309. Tras exponer los diversos criterios para determinar una guerra justa —proporcionalidad, último recurso, declaración por una autoridad competente, esperanza razonable de éxito, etc.—, el Catecismo señala que ‘la evaluación de estas condiciones para la legitimidad moral corresponde al juicio prudencial de quienes tienen responsabilidad por el bien común ’”. [1]
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