Primero lea esto
El nombre de Jesús ha llegado a ser hoy en día una parte del vocabulario corriente de muchos miles de jóvenes y adultos que testifican por Cristo. La segunda venida de Cristo, el haber nacido de nuevo, lo que Jesús significa para nosotros aquí y ahora, han llegado a ser temas de conversación cotidiana. Cantos relativos a la experiencia cristiana están compitiendo con los cantos relativos al amor. Antes de ahora se han producido reavivamientos, los cuales han producido extraordinarios resultados. Pero hoy esto ocurre como nunca antes entre la juventud.
En el ámbito de muchos colegios y universidades—aun de aquellos que no se destacan particularmente por su énfasis religioso—el nombre de Jesús se discute en forma abierta y de una manera nueva y positiva. Muchos jóvenes procedentes de hogares de buena condición económica, y otros que proceden de medios pobres, de ambientes de drogadicción, así como de medios de alta cultura, se han visto movidos a aceptar a Cristo en grandes cantidades. Miles han sentido la experiencia milagrosa de la conversión. Y los jóvenes adventistas del séptimo día también están experimentando reavivamientos. Sin embargo, ¿cuáles serán ahora nuestras conclusiones? El nacer de nuevo, el ser justificado, el convertirse—cualquiera sea el vocablo que usemos—es sólo el comienzo. ¿Pero qué diremos de los días, semanas y meses de crecimiento en Cristo? ¿Qué diremos acerca de la experiencia de toda la vida que a veces llamamos santificación? La Palabra de Dios y los consejos de Elena de White nos inducen a concluir que somos justificados por la fe al aceptar a Cristo, pero somos santificados por la fe y por la obediencia. El cristiano verdaderamente nacido de nuevo no solamente habla acerca de estos temas, sino que también vive una vida que testifica de que es, en realidad, un seguidor del Señor Jesucristo. El camino a la vida eterna no es fácil. Después de todo, en la Biblia se lo llama el camino “angosto”. Luchamos contra enemigos que están fuera de nosotros mismos así como contra tendencias y debilidades pecaminosas que se hallan dentro de nosotros. Existen numerosos desvíos también. Y por supuesto, está siempre el camino ancho, con su poderoso atractivo. Satanás introduce falsificaciones para confundirnos y desanimarnos. Pero gracias a Dios, existen instrucciones claras para mostrarnos el camino de la vida eterna. Las siguientes son preguntas típicas que se hacen hoy en día. ¿Cómo podemos explicar el poder que acompaña los reavivamientos populares en los cuales no se hace ningún esfuerzo para honrar la ley de Dios? ¿Qué diremos del movimiento de hablar en lenguas que se nota en algunas iglesias protestantes y católicas? ¿Son reales los milagros de sanamiento que caracterizan a algunos de los reavivamientos de nuestro tiempo? ¿Puede Dios obrar milagros por medio de aquellos que proclaman el perdón del pecado por medio de Cristo y sin embargo enseñan a otros a ignorar los diez mandamientos como innecesarios o imposibles? Es evidente, por un estudio de la historia, que no todos los reavivamientos son inspirados por Dios. Cada vez que ha habido un reavivamiento genuino se han presentado también falsificaciones. La Biblia nos dice que Satanás puede realizar milagros y que los hace. El quisiera, si le fuera posible, engañar a los propios escogidos. No podremos confiar en lo que vemos, oímos y sentimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario