Otro año de vida se ha hundido en el pasado. Ante nosotros se abre un nuevo año.
¿Cuál será su historia? ¿Qué escribiremos cada uno sobre sus páginas
inmaculadas? Eso lo decidirá la manera en que pasemos cada uno de los
días.
Comencemos el nuevo año con nuestros
corazones limpios de la contaminación del orgullo y el egoísmo. Descartemos toda
indulgencia pecaminosa, y procuremos ser fieles y diligentes alumnos de la
escuela de Cristo. Un nuevo año abre sus limpias páginas ante nosotros. ¿Qué
escribiremos en ellas? ...
Procuremos comenzar este año con
propósitos correctos y motivos puros, como quienes tendrán que rendir cuenta
delante de Dios. Nunca olvidéis que vuestros actos están pasando a la historia
por medio de la pluma del ángel anotador. Tendréis que volver a encontraros con
ellos cuando se comience el juicio y se abran los libros. ...
Si entramos en relación con Dios, la
fuente de paz, y luz, y verdad, su Espíritu fluirá a través de nosotros como un
canal, para refrescar y bendecir a todos los que viven a nuestro alrededor. Este
puede ser el último año de nuestra vida. ¿No entraremos en él con un pensamiento
de solemnidad? ¿No señalará nuestro comportamiento hacia todos los demás la
sinceridad, el respeto y la benevolencia?
No le neguemos nada a Aquel que dió su
preciosa vida por nosotros. ... Consagremos a Dios la propiedad que él nos ha
confiado. Sobre todo, entreguémonos nosotros mismos como ofrenda
voluntaria.—
The Signs of the Times, 7 de
enero de 1889.
{NEV 9.6}
Que el comienzo de este año sea una
ocasión que nunca se olvide—una ocasión cuando Cristo descienda entre nosotros,
y diga: “Paz a vosotros”.
Juan
20:19. Deseo a todos vosotros un feliz Año Nuevo.—