Cuando venga el Señor, los que son santos seguirán siendo santos. Los que han conservado su cuerpo y espíritu en pureza, santificación y honra, recibirán el toque final de la inmortalidad. Pero los que son injustos, inmundos y no santificados permanecerán así para siempre. No se hará en su favor ninguna obra que elimine sus defectos y les dé un carácter santo. El Refinador no se sentará entonces para proseguir su proceso de refinación y quitar sus pecados y su corrupción. Todo esto debe hacerse en las horas del tiempo de gracia. Ahora es cuando debe realizarse esta obra en nosotros.
Abrazamos la verdad de Dios con nuestras diferentes facultades, y al colocarnos bajo la influencia de esta verdad, ella realizará en nosotros la obra que nos dará idoneidad moral para formar parte del reino de gloria y para departir con los ángeles celestiales. Estamos ahora en el taller de Dios. Muchos de nosotros somos piedras toscas de la cantera. Pero cuando echamos mano de la verdad de Dios, su influencia nos afecta. Nos eleva, y elimina de nosotros toda imperfección y pecado, cualquiera que sea su naturaleza. Así quedamos preparados para ver al Rey en su hermosura y unirnos finalmente con los ángeles puros y santos, en el reino de gloria. Aquí es donde se ha de realizar esta obra en favor nuestro. Aquí es donde nuestro cuerpo y nuestro espíritu han de quedar dispuestos para la inmortalidad. Estamos en un mundo que se opone a la justicia, a la pureza de carácter y al crecimiento en la gracia. Dondequiera que miremos, vemos corrupción y contaminación, deformidad y pecado. Y ¿cuál es la obra que hemos de emprender aquí precisamente antes de recibir la inmortalidad? Consiste en conservar nuestros cuerpos santos y nuestro espíritu puro, para que podamos subsistir sin mancha en medio de las corrupciones que abundan en derredor nuestro en estos últimos días. Y para que esta obra se realice, necesitamos dedicarnos a ella en seguida con todo el corazón y el entendimiento. No debe penetrar ni influir en nosotros el egoísmo. El Espíritu de Dios debe ejercer perfecto dominio sobre nosotros, e influir en todas nuestras acciones. Si nos apropiamos debidamente del cielo y del poder de lo alto, sentiremos la influencia santificadora del Espíritu de Dios sobre nuestros corazones.Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda forma de mal. 1 Tesalonicenses 5: 21-22_ Espacio de análisis de los acontecimientos actuales relacionados con la profecía bíblica
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Preparación para el día santo,
Acordarte has del día del reposo, para santificarlo. Éxodo 20:8 . “Al mismo pr...
-
En este poderoso mensaje, el Pastor Andrés Portes nos guía a través de una profunda reflexión sobre el papel del Espíritu Santo en la reden...
-
Aplicación de Lección de -escuela Sabática YA PUEDES Adquirir EL LIBRO PARA COLOREAR CON LINDAS HISTORIAS de la biblia QUE PUEDES COLOREAR,...
-
Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en...
-
Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dio...
-
Las palabras de Jehová, palabras limpias; plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces. Salmos 1...
-
Escuela Sabática Viva es un programa semanal que analiza diferentes temas de la Biblia; intenta fomentar el estudio diario de la Palabra de...
-
Este es un tema donde sabrás cuál es ese plan, ¿qué tiene que ver el templo, los sacerdotes?, ¿si hay un plan B cuál fue le plan A? , ¿Tie...
-
¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juic...
-
Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se ...
-
Este estudio refleja claramente las leyes que fueron pasadas por alto por la mayoría del pueblo de Dios, y al transgredir estas mismas est...
No hay comentarios:
Publicar un comentario