sábado, 24 de enero de 2026

Capítulo 1—Cristo en el sistema de sacrificios

 

El pecado de nuestros primeros padres trajo sobre el mundo la culpa y la angustia, y si no se hubiesen manifestado la misericordia y la bondad de Dios, la raza humana se habría sumido en irremediable desesperación.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 45.

La caída del hombre llenó todo el cielo de tristeza. El mundo que Dios había hecho estaba mancillado con la maldición del pecado, y habitado por seres condenados a la miseria y la muerte. Parecía no existir escapatoria para quienes habían quebrantado la ley... Pero el amor divino había concebido un plan mediante el cual el hombre podría ser redimido. La quebrantada ley de Dios exigía la vida del pecador. En todo el universo sólo existía uno que podía satisfacer sus exigencias en beneficio del hombre. Puesto que la ley divina es tan sagrada como Dios mismo, sólo uno igual a Dios podría expiar su transgresión.—Ibíd. 48. La primera indicación que el hombre tuvo acerca de su redención la oyó en la sentencia pronunciada contra Satanás en el jardín. El Señor declaró: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. Génesis 3:15. Esta sentencia, pronunciada en presencia de nuestros primeros padres, fue una promesa para ellos. Mientras predecía la guerra entre el hombre y Satanás, declaraba que el poder del gran adversario finalmente sería destruido... Aunque habrían de sufrir por efecto del poder de su poderoso adversario, podían esperar una victoria final.—Ibíd. 51. Los ángeles celestiales explicaron más completamente a nuestros primeros padres el plan que había sido concebido para su redención. Se les aseguró a Adán y a su compañera que a pesar de su gran pecado, no se los abandonaría al control de Satanás. El Hijo de Dios había ofrecido expiar, con su propia vida, la transgresión de ellos. Se les otorgaría un tiempo de gracia y, mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo, nuevamente podían llegar a ser hijos de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Capítulo 1—Cristo en el sistema de sacrificios

  El pecado de nuestros primeros padres trajo sobre el mundo la culpa y la angustia, y si no se hubiesen ma...