Habrá hombres de fe y de oración que se sentirán impelidos a declarar con santo celo las palabras que Dios les inspire.

Los pecados de Babilonia serán denunciados. Los resultados funestos y espantosos de la imposición de las observancias de la iglesia por parte de la autoridad civil, las invasiones del espiritismo, los progresos secretos pero rápidos del poder papal, todo será desenmascarado.

Estas solemnes amonestaciones conmoverán al pueblo. Miles y miles de personas que nunca habrán oído palabras semejantes, las escucharán.

Asombrados oirán el testimonio de que Babilonia es la iglesia, caída a causa de sus errores y de sus pecados, porque ha rechazado la verdad que le fue enviada del cielo (El Conflicto de los Siglos, págs. 664,665. Año 1888)